6/2/13

Capitulo 2. Los dos meses - Parte 8 -


La situación estaba poniéndose crítica, la pérdida de peso era realmente aparente en la comunidad. Juan y Margarita tenían muchas conservas y aún podían seguir viviendo un mes más de ellas racionándolas bien. Como buen matrimonio criado en la postguerra, tenían una despensa bastante provista anteriormente, más todo lo que Juan había “comprado “y traído con su coche desde un supermercado en cuanto empezó la noticia. Era un hombre previsor, al menos este dramatismo le sirvió para mantener a su mujer y a él durante estos dos meses.

Nuria y yo no parábamos de trazar planes de escape, nuestras provisiones eran mínimas, con suerte tendríamos para aguantar una semana más. Llevábamos  una dieta Dukan estricta de proteínas comiendo jamón, lomo, y demás embutidos durante las últimas semanas. Caritina Goyanes debería estar en las guías en estos momentos o inflándose a humanos por las calles de la moraleja.

 El agua salía como un hilillo del cual ya no nos atrevíamos a beber y la bañera era la única que seguía con la mitad de agua, la cual removíamos cada día para que se oxigenara y no se pudriera aunque su sabor era de lo peor. El baño en general era de lo peor. Hacíamos nuestras necesidades en bolsas y cuando estaban bien llenas las tirábamos tejado a través. Nuestro aseo era casa 3 o 4 días con medio cacito pequeño de agua y mi Bob-esponja, el pelo sin embargo estaba destinado a ser el de Bob Marley, o al menos el de Nuria, no había agua para lavar cabezas y mi barba parecía la de un indigente.

Todos teníamos aftas en la boca de no comer caliente en mucho tiempo, yo quise quemar un día mi mesa en el tejado para calentar unas latas de Beans pero a ninguno le pareció buena idea después de nuestra última experiencia con las hienas.

Cada noche miraba la luna desde mi cama y pensaba en mi familia, si ellos también la estarían mirando. No tenía esperanzas de encontrar a mis padres, no veía la posibilidad de llegar tan lejos y la comida se les estaría acabando o estarían ya sin nada y  a la vez deseaba con todas mis fuerzas que mis hermanas siguiesen aguantando de las cosas que da el campo, aunque el número de bocas a alimentar era mucho mayor.

No hay comentarios: