Nuria empezó a buscar emisoras de radio, las cuales eran prácticamente
inexistentes o mantenían cualquier tipo de grabación musical o informativa que
se repetía cíclicamente.
―¿Qué será de ellos?―Nuria dijo rompiendo
a llorar―
―Tranquila Nuria. Seguro que Juan ha
encontrado algún lugar seguro.
―No me refiero a eso, sino a sus
mordeduras.
―Pues ya lo sabes Nuri, es lo que hay, no
les queda otra más que esperar. Es duro pero es así.
―Joder Noel que frio eres.
―Nuria estoy que me muero por dentro pero
cada uno lo expresa a su manera ¿vale?
―Ya pero lo dices de una forma tan
cortante.
―Yo me evado así, intento no pensar. Solo
imagino que estarán juntos y hasta el final. Yo preferiría morir así,
infectado. Bueno morir o lo que sea eso, es mucho mejor que morir de inanición observando tu muerte o que te devoren vivo ¿no crees? Dentro de lo malo es lo
mejor, transformarse.
―Hombre, visto así… aunque tampoco creas
que me hace mucha gracia transformarme en eso. Creo que prefiero morir si no hubiera cura.
―Puede que los americanos como en las pelis puedan hacer algo en sus laboratorios secretos... o puede que nos quedemos así para siempre. Mi única esperanza es que cuando se les acabe la comida morirán, de eso no tengo duda, sino ¿porque comen los cuerpos del suelo?
―Pufff, quien sabe si viviremos hasta entonces...¿Crees que Marga y Juan, aun siendo zombis ,seguirán juntos?,
¿tendrán memoria residual de su vida?
―Ojalá Nuri, sería al menos algo
reconfortante. ¿Cuánto tardarán en transformarse?
―Ni idea, depende de la herida, horas
supongo. Juan lo hará antes que Marga si fuera así.
―Pobre Marga.
―¡Mira eso!
Delante nuestra se encontraba una gasolinera, totalmente abandonada,
sin coches, sin casas cercanas, en medio de esa nada en la que de vez en cuando
se convierte la inmensa vía recta de La Mancha, y lo más importante, sin rastro de hienas en los alrededores.
―¿Echamos un vistazo Nuri?
―Vale, para y pita un poco, a ver si viene
alguno.
Después de 5 minutos de un par de suaves pitidos decidimos bajarnos
del coche. Era una gasolinera pequeña, típica de Repsol, con tienda y baño
trasero de los que tienes que pedir la llave.
Nuria y yo andamos despacio con nuestras “armas de andar por casa”. Pegados
espalda con espalda andamos los escasos metros del coche a la puerta.
No veo a nadie dentro, hay pocas cosas pero hay agua, pastelillos,
patatas y demás comida y bebida basura esturreada por todos lados. Llamamos 4 o
5 veces a la puerta para asegurarnos que nada dentro “libre” pudiera estar
acechando.
―No hay nadie y si hay estará encerrado en
esas dos puertas de al lado de los extintores, de todas formas no se oyen
golpes, eso quiere decir que estará vacio―le dije a Nuria―
―¿Como abrimos la puerta?
―Es de cristal, no sé ¿la golpeamos con
los extintores de fuera?
Cogí el extintor y empecé a golpear mientras Nuria probaba las
mangueras para intentar llenar el coche.
―Mierda de cristales blindados, solo he
conseguido torcer la estructura de metal un poco.
―Pues esto está muerto, sin electricidad
no sé cómo vamos a sacar gasolina.
Fui hacia Nuria y le señalé los pozos donde los camiones descargan la
gasolina.
―Hay que abrir eso y conseguir meter algo
para sacarla de ahí.
―Vale lumbreras pues abre de una vez a ver
si encuentras la llave para abrir esas tapas, porque tienen una seguridad rara.
Seguimos golpeando por 10 minutos la puerta a turnos. Empezábamos a
estar intranquilos por el ruido que estábamos generando pero aún así los campos
circundantes parecían tranquilos. Por fin conseguimos hacer un hueco
suficientemente grande en la estructura de la puerta.
―Nuria metete tu que cabes y ve
tirando fuera todo lo que puedas por el hueco. Y busca primero en caja o por ahí la llave de las
tapas de los pozos.
―Joder, esto es muy de peli, me da un
miedo que te pasas.
―Tranquila no hay nadie, yo vigilo si
viene alguien sales, te montas en el coche y adiós.
Acerqué todo lo que pude el coche y Nuria se metió por el hueco buscando rápidamente todas las llaves. Me las tiró fuera y fui directo a abrir el pozo de diesel mientras ella, más ordenada, metía las
cosas en bolsas de la tienda y las iba echando afuera.
Eramos muy tardones, pensé mientras abría la tapadera, no podemos tardar tanto en actuar, así no sobreviviríamos en este mundo, y lo peor, que ya empezaba a oscurecer levemente.
El pozo estaba
abierto pero el nivel de carburante estaba demasiado bajo y no tenía medio
de cogerlo.
Una manguera, que luego me lleve hizo las veces para intentar
aspirarlo pero tenía que estar más bajo para crear circulación.
―Nuri, mira a ver si hay una bomba manual o algo para ascender la gasolina y date prisa porfi, oscurece.
―Ok, aquí no hay nada de eso, pero miro en la parte de atrás, no hay nadie tampoco por ahí.
―Mira paso esto es imposible, tendremos que buscar otro coche mas adelante.
Guardando rápidamente todo lo que Nuria había
sacado, me preguntaba donde demonios se había metido, cuando de pronto, escuche un grito en la parte trasera de la gasolinera.