El pánico cundió dentro del coche, todos gritaban dando su opinión.
Pa´tras, pa´lante, mete freno de mano y dale fuerza y así un sinfín de pruebas
hasta que todos nos quedamos en silencio, notando como cada golpe de esas
fieras nos penetraba más en nuestra cabeza e incluso hacia cambiar el ritmo
cardiaco de nuestro corazón.
Al lado de mi ventana, una niña morena de aproximadamente 6 años se
había colado entre los demás infectados. Por fin pude observar uno
detenidamente de cerca. Intentaba morder mi cristal, masticar el vidrio de mi
ventanilla con un ansia y desesperación indescriptible. Su boca sanguinolenta
por el resto de cuerpos que habría devorado manchaba toda la zona hasta donde su pequeña
estatura alcanzaba y sus ojos eran lo único que pude ver al cabo de unos
minutos. Eran raros, sin vida o al menos no eran humanos, así segui observándola hasta que vi claro su
particularidad.
―Fijaros bien en los ojos de esta niña―dije
al grupo―, son grandes, pero la pupila es extremadamente grande.
―Si es cierto casi no se le ve el
Iris―dijo Nuria―.
―Estos cabrones están preparados para
cazar de noche―dijo Juan metiendo la cabeza entre nosotros y mirándola
fijamente―
La niña era la más hija de puta de todos. La cabrona empezó a dar
golpes con su cabeza contra el cristal y dudaba mucho que siguiera aguantando
mucho.
No sabía si íbamos a salir de allí pero de pronto, alcanzar la noche, empezó a ser más escalofriante de lo que habíamos pensado anteriormente, hay que
moverse y rápido pero ¿Cómo?
Juan abrió lo justo su cristal y empezó a disparar plomos a la
ventanilla del 4x4 de al lado que se encontraba cerrada. La parte del copiloto y
su homóloga trasera estaban pagadas a ese coche por lo que los zombis no podía
acceder a esa parte- En dos disparos la había roto.
―Juan ¿qué coño estás haciendo? ―dije―.
―Voy a usar el todoterreno para abrirnos
camino.
―¿Juan estás loco? Te van a morder.
―Juan no lo hagas―le suplico Marga―.
Juan abrazo a Marga y le dijo;
―Mi amor. Amor de mi vida, no va a ocurrir
nada, voy a saltar y saldremos de esta. Te amo, sabes que te amo pero no quiero
morir aquí y así. Si me pasara algo sigue con ellos, te cuidarán.
―No Juan por favor, que vayan ellos, son
más agiles.
―Si Juan voy yo―dijo Nuria―
―No, vosotros debéis de quedaros aquí, y
disparar y alejar con la escoba a los que intenten trepar y agarrarme. Tenéis
que seguir aquí porque sois los únicos con fuerzas para salir y correr lo
suficientemente deprisa para escapar si vienen a por mi y luego volver por
Marga.
Juan abrazo fuerte a Marga y la besó. Le dijo algo al oído que no pudimos
oír con todos esos golpes y dijo:
―En cuanto abra un hueco en el quitamiedos
os metéis por ahí ya me reuniré con vosotros al pasar el avión. Nuria tu con el
palo intenta que no me toque o agarren aunque saltaré fuerte. Marga tu cierra
la ventanilla en cuanto salte. ¿Entendido?
No hay comentarios:
Publicar un comentario